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por Karen Erlichman
Parasha Shof’tim
16 Augusto 2007
Traducido del inglés por Moshe Ben Chacon./ Translated from English by Moshe Ben Chacon.
Baruch Dayan Emet
Esta es una versión abreviada de la bendición tradicionalmente recitada por los que presencian o escuchan de una muerte: Bendito Sea el Juez Justo.
Al leer la porción de esta semana, Parashat Shof’tim, yo me acordé de esta bendición y del poder y de la santidad del juicio.
Shof’tim (jueces) proviene de la raíz hebraica “Shin-Pey-Tet,” que significa emitir juicio. Esta porción describe en detalles los criterios para apuntar a jueces “los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio” (Deuteronomio 16:18), y más adelante aclara que no se debe juzgar injustamente, demostrar preferencia o parcialidad, aceptar soborno, o transgredir el sagrado pacto con HaShem.
Shof’tim trata de la importancia del papel de los testigos para asegurar que la justicia es adecuadamente mantenida y respetada. En esta porción también, encontramos la frase tan popular que dice: “Tzedek, tzedek tirdof,” o “Justicia, Justicia Perseguirás.”
Esta semana yo me vi movido de una inspiración fabulosa originada del énfasis de esta porción en juicio con integridad y el poder de presenciar.
Los judíos por lo general, y especialmente judíos gays, son muy concientes del impacto que tienen juzgamientos y testimonios en nuestra identidad, en nuestros derechos y en nuestra supervivencia. Desafortunadamente muchos de nosotros hemos pasado por experiencias muy dolorosas con juzgamiento, descriminación y vergüenza en el ámbito familiar, entre otros gays, entre otros judíos y en organizaciones judías. Muchas veces nos hicieron sentir no deseados, invisibles e indignos.
Muchos judíos GLBTS sienten que tienen que eligir sólo una comunidad; que no podemos ser quien realmente somos entre otros gays, ni en la comunidad judía. Homofobia y transfobia existen hasta en instituciones judías que se creen progresistas y acogedoras; y antisemitismo existe igualmente en muchas organizaciones gays.
¿Qué significa juzgar al pueblo con justo juicio como instruye el texo? Shof’tim nos enseña que es responsabilidad de cada individuo, y de toda la comunidad, emitir juicios que reflejen, honren y dignifiquen nuestro pacto con Dios. Esta integridad ética requiere, según el texto, un cuestionamiento profundo (17:4) para asegurar que no sean hechas falsas acusaciones y que no sean dados castigos injustos.
Afortunadamente, hemos tenido aliados que sirven de testigos sagrados para nosotros, al recorrer el camino hacia fuera del armario, explorando nuestra sexualidad o identidad sexual, y cuando estuvimos bajo la jupá (dosel tradicional en matrimonios judíos) con nuestros amados. Shof’tim nos advierte que un testigo sólo no es suficiente para asegurar justicia, sino que es necesario tener dos o tres. (17:6).
Los testigos tienen un papel crucial en la vida judía de muchas formas; como, por ejemplo, al presenciar la firma del ketubah (contracto nupcial judío); al participar de un bet din para alguien que decide ser judío; al obtener un get (divorcio); y conforme el Noveno Mandamiento, (Éxodo 20:13): No darás testimonio falso contra u prójimo.
Shof’tim es leído durante el mes de Elul, este periodo del año tan sagrado en el que nos dedicamos a una práctica espiritual tan rigorosa de cheshbon ha’nefesh, la expiación del alma. Cheshbon ha’nefesh es como un sistema legal interno, por medio de lo cual nos preguntamos si nuestras acciones durante el año estuvieron de acuerdo con nuestros valores, nuestras kavannot (intenciones) y nuestro pacto con Dios.
Para algunos, este proceso es hecho en privacidad absoluta, una conversación entre el individuo y Dios. Para otros, nos sentamos en corros con testigos sagrados, como grupos Mussar1, havurot, grupos espirituales, corro de mujeres, minyanim gays, y otros. Hay una responsabilidad mutua y transparente en nuestro trabajo personal en el mes de Elul, y al acercarnos de los Días de Expiación, Yamim Nora’im, nos damos cuenta de un intenso sentimiento de interconectividad. Nuestro trabajo de teshuvah culmina con nuestro presenciamiento de expiación colectiva.
Mientras caminamos juntos en el mes de Elul, espero que sirvamos de testigos y busquemos justicia para todos:
Para el alumno queer en la escuela judía, para el alumno gay de estudios rabínicos, para los judíos transgéneros buscando una conección espiritual, para los padres de judíos gays, para las instituciones judías que se olvidan de tzedek, tzedek, tirdof, para profesionales LGBTQI, para bisexuales que a veces no encuentran visibilidad en la comunidad, para todos los que tienen coraje de crear nuevos rituales judíos, para los compañeros non-judíos que participan de la vida judía, para gays palestinos e israelíes que buscan un suelo común, para judíos nuevos y viejos, para todos nosotros involucrados en cheshbon ha’nefesh y en nuestro compromiso de hacer teshuvah:
Baruch Dayan Emet.
1 Mussar se refiere a un movimiento ético, educacional y cultural desarrollado en en Europa del Este en el siglo XIX..
Biographía
Karen Lee Erlichman es asistente social clínica licensiada con práctica privada en San Francisco, donde ella proporciona dirección espiritual y psicoterápica. Karen también es directora de la oficina de Jewish Mosaic en San Francisco Bay Area. Karen trabaja en el campo de servicio social comunitario hace 20 años. Fue directora del antes conocido como Interfaith Outreach Program (Programa de Alcance Inter- religioso), es fundadora del Jewish Welcome Network, un grupo de profesionales y líderes legos dedicados al desarrollo de un sistema innovador y colaborativo para alcance, programación, liturgia, y apoyo que acoge a parejas y familias interreligiosas en una vida judía comunitaria. Ella fue co-presidente de la Camarilla de Mujeres Judías de la Asociación de Mujeres en Psicología, y miembra actual del Spiritual Directors International (Red Internacional de Directores Espirituales).
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