Top_logo
·Fuera del Monte: Rumbo a la Buena Tierra·

por Marisa Elana James
Parasha Devarim
30 Julío 2007

Traducido del inglés por Moshe Ben Chacon. / Translated from English by Moshe Ben Chacon.

Y Dios dijo a Moisés: es hora de recordar nuestro viaje, para que los israeitas vean donde estuvieron , que hicieron y que tú fuiste un guía turístico excepcional para ellos. Recuérdales que no se admiten devoluciones en caso de que ellos no estén satisfechos con la gira por el desierto de Mitzraim, y tampoco tienen la opción de cambiar el itinarario de la gira. Ellos deben quedarse con el grupo, si no, ni Dios ni Moisés serán responsables de lo que podrá suceder cuando ellos molesten a la gente local o cuando se sirvan comida ajena sin pagar nada.

Y Dios y Moisés dijeron a los israelitas: ¡Miren adelante! ¡Levántense! ¡Ándale!

Cuando encontramos un lugar seguro, nosotros todos, invariablemente, queremos quedarnos allí – es asustador el sentimiento de renunciar a la paz y a la tranquilidad en la esperanza de que un lugar desconocido pueda ser mejor. Sin embargo, en la porción de esta semana, D’varim, los israelitas se acercan al fin de su largo viaje.

“Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo” (Deuteronomio 1:3). Moisés les dijo que ellos tienen que seguir adelante. La mayor parte de los israelitas nacieron en el desierto; ellos tienen 20 o 30 años y llevaron toda su vida en tránsito, entre países, siempre mudándose. ¿Cómo Moisés puede esperar que ellos continuen el viaje sin vacilar cuando ellos ya no se acuerdan de la promesa de Dios de una buena tierra (1:35) y todo lo que ellos conocen es la arena móvil del desierto?

Es justamente eso que hicieron nuestros ancestrales “queer” sin una figura como Moisés para enseñarles el camino. Dios les habla a Moisés y a los israelitas en Horeb: “Habéis estado bastante tiempo en este monte.” (1:6). En cada generación, gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros han tenido que descubrir solos cuando es llegada la hora de salir de la oscuridad del monte. Nosotros no tenemos manuscritos antiguos para contarnos sus historias, pero en cada lugar que los seres humanos intentaron entender su existencia, siempre hubo personas que han comprendido el mensaje que vino de sus corazones. Muchos de nosotros escuchamos este mensaje en nuestros días; la pequeñita voz que dice: ¡Mira adelante! ¡Levántate Y nuestros ancestrales GLBT siguieron esta voz, sabiendo que en la mayoría de los casos no iban a heredar una tierra prometida al salir del armario.

Nosotros tenemos que educar a los niños de nuestra comunidad para que sean más sabios que nosotros, para que conozcan la historia de los que sufren, de los oprimidos, para entender que no podemos contruir un lugar seguro sin libertad. Debemos reflexionar sobre dónde estuvimos, y enseñar la historia de nuestro exilio y nuestro viaje en el desierto a cada generación, pero sin olvidar de siempre seguir adelante.

Cuando esta porción es cantada en sinagogas en todo el mundo, se enfatiza los nombres de los dos únicos israelitas que salieron de Egipto y entraron en Canaan: “Kalev ben Yefunneh” (1:36) y “Yehoshua bin Nun.” (1:38) Caleb y Josué tenían la responsabilidad de cuidar la tierra porque ellos eran capaces de mirar atrás, recordar la vida en el desierto, y ver la visión del futuro mientras que los demás sólo veían a sus proprios temores. Pero cuando Moisés lamenta que no entrará en la tierra, no hay otra forma de describir las palabras de Dios, sino que: “También contra mí se airó Dios por vosotros, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá.” (1:37) No vale la pena emperrarse en la tristeza de no poder entrar en la tierra prometida. Pero, sí, vale la pena mirar ejemplos de personas que no sucumbieron a la amargura de la vida en el desierto y miraron adelante. Daví e Yonatan. Oscar Wilde. Marlene Dietrich. Las mujeres que se vestieron y vivieron como hombres en todos los siglos. Las feroces y fabulosas drag queens que hicieron de la palabra Stonewall una constante en nuestro vocabulario.

Dios nos dijo: “Habéis estado bastante tiempo en este monte.”

Moisés dijo: “Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered.”

Si tuviéramos la suerte de tener manuscritos llenos de conocimiento de nuestros ancestrales GLBT , si pudiéramos cantar sus historias todas las semanas para aprender con ellos como vivir nuestras vidas, ¿qué escucharíamos? Llevamos bastante tiempo vagando por el desierto, muchos años y muchos días de muchos meses. Quizás tú mismo no entrarás en la buena tierra, pero no desistas al pie de la montaña. ¡Mira adelante! ¡Levántate!

Biografía
Marisa Elana James se recibió en la Escuela Secundaria Hebraica Makom y en la Universidad de Connecticut, y este verano ella estará mudándose para Jerusalén para empezar un programa de jazán (cantor/a) en el Jewish Theological Seminary’s H.R. Miller Cantorial School. Ella enseñó literatura e Inglés como idoma extranjero en UConn and Rutgers, fue gerente de una librería, y trabajó para una empresa de seguros. Ella vive en Manhattan, donde pasa la mayor parte del tiempo cantando porciones de la Torah en el metro número 4 y escribiendo libros de temáticas gay y judía para niños. En su tiempo libre, Marisa coordina el Minyan liberal de la Congregación Beth Simchat Torah en Nueva York. Ella es jazán invitada de la congregación Or Shalom en Connecticut, y escribe para JVoices.com.