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·Predicando la Verdad en este Mundo·

Rabino Seth Goren
Parshiyot Matot Masei (5766/2006)

Traducido del inglés por Moshe Ben Chacon. / Translated from English by Moshe Ben Chacon.

Por lo general, la vida de los profetas bíblicos no es nada fácil. Le tiran a Elías del Reino de Israel tras haber sido condenado a muerte. Jonah es tragado por un gran pez, vomitado y forzado a predicar la destrucción de Nínive. Hulda predica la destrucción de Judá, mientras que las rebelinoes y contratiempos que le deparan a Moisés personifican los desafíos que los profetas tienen que enfrentar.

El profeta Jeremías no es una excepción. Dios le ordena a Jeremías que advierta a Jerusalén que la maldad de sus habitantes causará la destrucción de la ciudad. Y por ello, es detenido y encarcelado. Después de pudrirse en una cisterna llena de lodo, el ve la destrucción de Jerusalén y huye a Egipto para exilarse. A fin de cuentas, la vida de Jeremías como mensajero de Di-s no es algo de causar envidia.

Por medio de la doble Haftarot de Amonestación ( leídas juntamente con la porción de esta semana y la de la semana pasada), obtenemos un mayor entendimiento de la experiencia de Jeremías. Estas dos Haftarot, ambas retiradas del Libro de Jeremías, recuentan el mensaje de Di-s acerca de la iminente destrucción de Jerusalén que el profeta debe propagar. Aunque leamos aquí solamente la segunda parte de estos textos proféticos de este Shabbat, la primera parte describe la aversión del profeta delante de su misión como mesajero de Di-s. Sólo después que Dios prometió guiarle y protegerle, Jeremías sale rumbo a su misión de propagar la difícil verdad que el pueblo de Jerusalén seguramente no querrá escuchar.

Mientras nos sintamos bien en pensar que hemos avanzado mucho desde los tiempos bíblicos, la tarea de invitarle a uno a enfrentar a la verdad en el siglo 21 es un desafío igualmente arduo. Muchas figuras religiosas prefieren creer que la comunidad gay, lesbiana, transgénera y bisexual es invisible. Por ejemplo, muchos líderes religiosos ignoran o no conocen la historia de los “tumtum” y “andróginos”, presentes en textos judíos desde hace dos mil años. Ellos son ejemplos de personas plenamente reconocidas en el Talmud y en el Mishnah (esta categoria se refiere a personas que serían identificadas hoy día como intersexuales – nacidas con anatomía que no es explícitamente masculina, pero tampoco feminina). Muchas veces nosotros no queremos ni siquiera oir hablar de la naturaleza mutante del sexo o de la identidad sexual, especialmente delante de grupos de ex homosexuales como JONAH. El menor intento de señalar las incongruencias y mitos existentes en este ámbito es recibido con espanto, asco y hasta violencia.

Sin embargo, somos obligados a decir la verdad, para que no nos equivoquemos en creer que este mandamiento sólo se le aplica a Jeremías y a los demás profetas. En Levítico 19:17 encontramos un mandamiento que se refire a todos nosotros, que dice: “No odiarás a tu compatriota en tu corazón; podrás ciertamente reprender a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él.” En el Mishneh Torah, Rambam aclaró este pasaje diciendo que tenemos la obligación de reprender a los que actúan con error. Además, la última parte del versículo nos explica claramente que: todos nosotros somos culpables de las consecuencias al dejar de enfrentar a la homofobia, transfobia, misoginia y misandria. Aunque encontremos odio, rechazo y negaciones, nada nos puede quitar la validez de nuestra voz y de nuestras experiencias. Estas dificultades tampoco nos liberan de la responsabilidad de clamar por el beneficio de los demás y de los de nuestra comunidad.

Ciertamente hay límites para la aplicación de este versículo, visto que no sería apropriado reprender a todos indiscriminadamente, sin parar. Basándose en el Talmud, Rashi nos instruye que no debemos avergonzarle a uno públicamente, mientras que Shmuel bar Nachman traza un paralelo entre reprensión y amor. Igualmente, el compendio medieval acerca de mandamientos bíblicos, el Sefer Ha-Jinuj (o “Libro de la Educación”), sugiere que debemos buscar la mejor manera de corrigir a uno de modo que él estea más dispuesto a escuchar y a entender nuestras palabras. Vale la pena acordar las palabras del Rabino Tarfon en Pirkei Avot (“Tratados de los Principios”): “No es tu deber completar la obra, pero tampoco estás libre de desistir de ella” (Pirkei Avot 2:21)

Con estas advertencias, nosotros abrazamos la obligación de compartir la verdad de cómo Di-s nos creó a cada uno y a toda la humanidad. Y así lo hacemos en la esperanza de que todos empiezen a apreciar toda la gama de existencia y de identidad sexual que Di-s nos regaló y que no puede ser confinada por definiciones limitadas.

Al final, Jeremías no tuvo éxito en su misión. El pueblo de Jerusalén no fue capaz de escuchar la verdad de sus palabras, y la ciudad fue destruida. Siendo así, las palabras que Di-s proferió a Jeremías nos sirve a nostros también:

Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí,
y antes que nacieras, te consagré,
te puse por profeta a las naciones. (Jeremías 1:5)

Ojalá qué la forma como Di-s nos creó, nos lleve y nos inspire siempre a decir la verdad en este mundo.

Biographía
El Rabino Seth Goren es director de los programas Twenties y de programas de Posgrado en la Universidad Hillel Jewish Center de Pittsburgh. El recibió su B.A. y M.A. en Linguística en la Universidad de Pennsylvania y su J.D. en la Escuela de Derecho de la Universidad de Pennsylvania. Seth trabaja con proyectos de alcance comunitario por medio de la Unión Reformista de Judaísmo y trabajó también con el Instituto Bryson del Centro Juvenil Attic Youth Center con proyectos visando crear un ambiente más seguro para jóvenes de la comunidad lesbiana, gay, bisexual, transgénera e intersexual.

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