Top_logo
·El Alma de Cada Ser Humano·

Melissa B. Simon
Parashat Pinchas (5767/2007)

Traducido del inglés por Moshe Ben Chacon. / Translated from English by Moshe Ben Chacon.

Este Dvar Torah es dedicado a la memoria de Wendy Kanter, una verdadera mujer valiente.

Este verano yo estoy trabajando como capellán para un hospital grande en la ciudad de Nueva York. Cada día, nos dan, desde la central de información, un censo amplio conteniendo cada paciente del hospital. Ellos son enumerados según nombre, edad, religión, sexo y seguro médico. En blanco y negro, las personas desaparecen en las páginas de la lista. Sus cuentos, sus familias y sus historias personales desaparecen.

Para la computadora, cada paciente no es más que un número, y es la tarea del capellán transformar al paciente de nuevo en una persona. Nosotros nos sentamos al lado del paciente, escuchamos sus penas y le ofrecemos palabras de empoderamiento. “Baby Girl” se transforma en Maddie, una niña vivaz con ojos sabios y hondos. El número 24601 se llama Grace, con dolor insoportable, pero grata de participar en una discusión teológica.

En la porción Pinchas, los israelitas en el desierto toman el censo de los israelitas. Una gran plaga decvastó a los israelitas y treinta y nueve años después del censo en la porción Bamidbar, ha llegado la hora de recalcular a la población. Todos los adultos con más de veinte años al salir de Egipto murieron, salvo Caleb, hijo de Jefuné, y Josué, hijo de Nun. Una nueva generación que no conoció a esclavitud está a punto de entrar en la Tierra Prometida.

La Torah calcula que hay 601,730 Israelites. Más específicamente Dios instruye a Moisés y Eleazar, el hijo de Aarón el cohen, en Números 26:2 para tomar “el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel.” Así, el censo sólo cuenta a los hombres, de veinte años arriba y que pueden salir a la guerra. Hay dos razones para tomar el censo de esta manera: la primera es que los israelitas pronto estarán combatiendo, específicamente a los Medianitas, y ellos quieren averiguar si los israelitas están listos para luchar. Además, una vez que los israelitas conquisten la tierra, cada grupo recibirá una parcela específica. Dios le explica a Moisés que la tierra será repartida en parcelas. “A éstos se repartirá la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres. A los más darás mayor heredad, y a los menos menor; y a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados.” (Números 26:52-54).

¿Cómo eran estas parcelas? Rashi dijo que la tierra fue repartida en doce parcelas de acuerdo con tamaño, mostrando las distintas poblaciones de las tribus. Cuando las parcelas fueron repartidas conforme a la suerte, milagrosamente, cada tribu quedó con la parte que les cubría las necesidades. Por otro lado, los Nahmanides alegan que la tierra fue repartida igualmente en tamaño, sin embargo las tribus decidieron hacer la repartición conforme cuenta. De acuerdo con ambos comentarios, precauciones fueron tomadas para asegurar que hubiera equidad en la repartición.

Cinco mujeres valientes identifican un descuido y lo llevan a la atención de los líderes. Cuando la tierra fue repartida, una parcela fue destinada a cada hombre y a su familia. Sin embargo, Zelofehad, descendiente de Menashe, hijo de José murió en el desierto y no tuvo hijos. El no participó de la rebelión de Coré y sus hijas quieren asegurarse de que ellas recibirán la parte en su nombre. Ellas suplican a Moisés, a Eleazar, el sacerdote, a los jefes, y a toda la asemblea, “¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.” (Números 27:4).

Moisés llevó su causa delante de Dios y Dios le respondió diciendo: “Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija.” (Números 27:7). El Talmud nos enseña en Bava Batra 119b que las hijas de Zelofehad eran prudentes pues ellas hablaron en el momento oportuno. La Torah nos da una lista de los nombres de las mujeres, señalando la importancia que tienen. Muchas veces en la historia, y en otras partes de la Torah, la voz de las mujeres es callada y sus nombres son borrados. En el libro de Génesis, por ejemplo, la mujer de Lot no tiene nombre y es simplemente llamada de “ishto” “su mujer.” En la porción de Pinchas, las hijas valientes de Zelofehad no sólo son mencionadas con sus nombres, pero se les dan voz y se les motivan a expresarse plenamente. Ellas crean cambios legislativos que afectarán a generaciones futuras de mujeres. Y ellas son capacitadas directamente por Dios; no se puede pensar en alguien con mayor autoridad para tanto.

El cambio de la ley de heredad que ahora incluye a las hijas es la última legislación que Moisés supervisa. Después de ver la tierra de Israel desde la cumbre del Monte Abarim, Moisés pasa el liderazgo a Josué. En Números 27:16 Moisés dice “Ponga Dios, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Dios no sea como ovejas sin pastor. ” Rashi explica que Moisés añadió: “¡Señor del Universo! Tu conoces al alma de cada ser humano. Sabes que no hay ni siquiera dos seres humanos iguales. Dales un líder que se relacione bien con cada uno de ellos individualmente.”

Mientras que Parashat Pinchas comenzó con un censo que distinguía a las personas entre grupos y números abstractos, el comentario de Rashi acerca del cambio en liderazgo sugiere que cada Israelita fue visto individualmente. Disensiones eran respetadas por ambos Dios y por el liderazgo. Y al entrar en la tierra, los israelitas tuvieron un líder que era un guía y una fuente de apoyo para la comunidad. Muchas veces individuos de la comunidad GLBTS son vistos como un gupo monolítico sin consideración por la diversidad de nuestra belleza. Ojalá qué tengamos líderes que entiendan nuestra variedad y nos vean como individuos. Ojalá qué nos acerquemos a un Dios amable que acepta a cada uno de nosotros como somos. Ojalá qué tengamos el coraje de clamar por lo que creamos y encontremos oidos abiertos. Y Ojalá qué vivamos para ver la Tierra Prometida con igualdad y libertad.

Biographía
Melissa Simon completó su tercer año de estudios rabínicos en HUC-JIR en Cincinnati, Ohio. Ella empezará una Maestría en ducación Judía como “Mandel Fellow” en HUC-JIR en la ciudad de Nueva York este otoño antes de completar la escuela rabínica. Ella vivió por todo el mundo, desde Boston hasta Beijing, de San Francisco a South Hadley, MA y pasó un año esudiando en Jerusalén. Ella se recibió en 2004 en el Mount Holyoke College. Es defensora apasionada de justicia social, especialmente cuanto a Israel, SIDA, derechos gays y derechos de las mujeres. Ella sirvió como rabina estudiante en la Universidad de Denison durante el año académico de 2006-2007 y será educadora en la Congregación Beth Simchat Torah en Nueva York durante el año académico de 2007-2008.