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·Hablando con el corazón en las mangas: Aaron HaKohen, el Fashionista·


por Marisa James
Parashat Tetzaveh
15 Febrero 2008 (10 Adar 5768)

Traducido del inglés por Moshe Chacohn. / Translated from English by Moshe Chacohn.

En la porción de esta semana, Tetzaveh, aprendemos que Aaron debe llevar los nombres de las tribus sobre sus hombros y en sobre el pectoral como parte de su modelito fashion tras Mitzraym. El lleva los doce nombres sobre sus hombros “por memorial” y sobre su pectoral “del juicio.”

Dios le habla a Moisés:

...Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel: [...] Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Dios sobre sus dos hombros por memorial. [...] You shall make a breastpiece of judgment [...] Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho; y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro. Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus (Exodus 28: 9, 12, 15-21)

De acuerdo a la tradición judía, generalmente no hacemos este tipo de cosa; en otras comunidades, es de costumbre llevar joyas con nombres grabados de los que amamos, o hacer tatuajes con el nombre de los muertos en el cuerpo, como memorial. Este ejemplo de la tradición judía es una excepción, y una la cual sólo le es permitida al gran sacerdote, quien es posiblemente el miembro más importante de la comunidad. Dios les pide a los artistas más talentosos del pueblo de Israel para grabar estos nombres en el traje de Aaron por memorial y juicio.

Pero Aaron lleva “memorial” y “juicio” de una forma diferente. Si nos acordamos de la expresión “hablar con el corazón en la mano,” podemos imaginar que Aaron, por así decir, debe hablar con toda la memoria colectiva de los Israelitas en la manga. ¿Y cuánto al juicio?

Fíjense donde se inscriben las dos series de nombres: por “memorial”, los nombres están inscritos en dos paneles de lápis lazuli y son insertados sobre los hombros de Aaron. Cada nombre fue grabado en el mismo tipo de piedra, indicando que Aaron debe acordarse de cada tribu igualmente, sin favoritismos.

Para “juicio,” cada nombre fue grabado en una piedra preciosa diferente y colocados juntos sobre el pectoral de Aaron. De esta forma, nos acordamos que cada tribu es especial y única en su forma. Hay sólo un Dios, pero hay diversas formas de tener valor ante los ojos de Dios.

Cuando Jacob bendijo a cada uno de sus hijos, cada bendición fue muy distinta, según sus fuerzas y sus flaquezas y sus historias. Algunas de las bendiciones, de hecho, parecían más una maldición, dependiendo de lo que Jacob pensaba de cada hijo. Pero Aaron, quien será el que se acercará de Dios en nombre de cada tribu, no puede demostrar favoritismo. Al llevar cada nombre de estas dos maneras,sobre los hombros y sobre el pectoral, él debe sentir el peso, literalmente, de su responsabilidad con cada miembro de cada tribu, mientras nos acordamos que cada individuo debe ser considerado según su valor y características únicas.

Aron puede ser el gran sacerdote, pero el también es humano, y es una flaqueza humana juzgar el valor de las personas quienes no conecemos. Decidimos que no nos gusta estar con esta persona, o creemos que esta persona es muy ruidosa, o que aquélla es muy flaca, o aún que no merece lo que haya conseguido. Y cuando nos levantamos para representar a nuestras comunidades, puede ser difícil acordar que las personas a quienes representamos no son iguales. Todos tenemos fuerzas, necesidades y deseos distintos. Aaron tiene que ponerse ante Dios y representar a todos igualmente, incluso a las personas quienes no conoce bien, o no las entiende.

Mientras algunos judíos llevan el tzitzit, para recordarnos de los mandamientos, o el tefillin, para atarnos físicamente a las palabras de Dios, Aaron tiene también la responsabilidad de llevar trajes que nos recuerdan de la responsabilidad de dar tratamiento justo a cada Israelita. Algunos de los trajes son fantásticos, llamativos y coloridos; Dios viste a Aaron de forma extravagante para mostrar, sin duda, que él representa a todo la comunidad. Este dato es muy significativo para minorías que luchan por el reconocimiento en ambientes hostiles; las personas que ganan visibilidad son generalmente las más coloridas e interesantes, y los mejores líderes son aquellos que son capaces de hablar por toda la comunidad sin olvidarse de que ella está compuesta por individuos y subgrupos extraordinariamente diferentes.

En estos días pos-Templo tan agradables, ya no tenemos un grupo de sacerdotes encargados de representarnos ante Dios. Sin embargo, de muchas formas, las responsabilidades de los sacerdotes pasaron a ser responsabilidades comunitarias. Mientras no consideramos la moda de Aaron y de los demás Kohanim (sacerdotes), hoy día llevamos camisetas o sombreros o kippot los cuales revelan el nombre de nuestras comunidades, y el arco iris que revela nuestra identidad. Es como hablar “con el corazón en la mano,” y muestra al mundo que estamos trabajando para que todos los miembros de nuestra comunidad sean tratados y representados igualmente, y que nos acordamos de los que puedan ser olvidados.

Bibliografía
Marisa Elana James se recibió en la Escuela Secundaria Hebraica Makom y en la Universidad de Connecticut, y vive en Jerusalén donde estudia para ser jazán (cantor/a) en el Jewish Theological Seminary’s H.R. Miller Cantorial School. Ella enseñó literatura e Inglés como idoma extranjero en UConn and Rutgers, fue gerente de una librería, y trabajó para una empresa de seguros. Ella vive en Manhattan, donde pasa la mayor parte del tiempo cantando porciones de la Torah en el metro número 4 y escribiendo libros de temáticas gay y judía para niños. En su tiempo libre, Marisa coordina el Minyan liberal de la Congregación Beth Simchat Torah en Nueva York. Ella es jazán invitada de la congregación Or Shalom en Connecticut, y escribe para JVoices.com.