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por Y. Gavriel A. Levi Ansara
Parashat Vaera
5 enero 2008 (27 Tevet 5768)
Traducido del inglés por Moshe Chacohn. / Translated from English by Moshe Chacohn.
Parashat Vaera ofrece un entendimiento profondo de la inseguridad y de las dudas que muchos de nosotros experimentamos al confrontarnos con una injusticia, dándonos un ejemplo concreto de la fuerza de la Asistencia Jurídica y de la importancia de posicionarse como un aliado. La porción comienza con Moisés, un hombre que se transformaría en un lider espiritual, mientras Di-s le instruye a transmitirles a los israelitas cuatro promesas de redención de su opresión física y espiritual en el Egipto. La Torah nos dice, “Vayedaber Moshe ken el-b’nei Yisrael velo sham’u el-Moses mikotser ruach ume’avodah kashah / De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.” (Éxodo 6:9). Mientras “congoja de espíritu” es generalmente traducido como “sin aliento,” ello también puede significar decepción o de espíritu roto. En esta coyuntura histórica, el pueblo judío estaba tan lastimado a causa de su sufrimiento diario y malos tratos que ellos acabaron por perder su institución además de las ganas de luchar.
Después de la primera tentativa frustrada de transmitir la promesa de redención, Hashem le ordena que Moisés hable con Faraón para pedirle que libere al pueblo judío. Moisés replica que el pueblo judío no le escuchó, ¿entonces cómo le escucharía el faraón? Después de todo, el faraón es demasiado poderoso y despiadado para prestarle atención a Moisés cuyo proprio pueblo no le hizo caso. Moisés añade la siguiente nota aclaratoria: “va’ani aral sfatayim / y yo soy torpe de labios,” referiéndose no sólo a su labio, una dificultad en el habla desde su infancia, pero también a su turbación y falta de confianza oratoria en si mismo.
Hasta aquí, Di-s les ordena a Moisés y a Aarón que vayan al faraón con el susodicho mensaje. La Torah acompaña este pedido con una repetición impresionante. Y en un momento de duda que nos deja pasmado debido a su servidumbre a Hashem, Moisés vacila más una vez, apesar de la seguridad que Di-s le dio. “Vayomer Moses lifney Adonay hen ani aral sfatayim ve’eych yishma elay Par’oh / Y Moisés respondió delante de Di-s: He aquí, yo soy torpe de labios; ¿cómo, pues, me ha de oír Faraón? (Exodus 6:30)
En respuesta, Hashem le dice a Moisés, “re’eh netaticha Elohim le-Far’oh ve’Aharon achicha yihyeh nevi’echa / Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. (Éxodo 7:1) En Aarón, vemos al arquetipo del abogado, una figura que utiliza su habilidad verbal para exigir justicia, hablando en nombre de los necesitados. “Atah tedaber et kol-asher atsaveka ve’Aharon achicha yedaber el-Par’oh veshilach et-beney-Yisra’el me’artso / Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.” (Éxodo 7:2) La presencia de Aarón, su abogado, le da a Moisés el apoyo que él necesita para enfrentarse con el faraón y entablar el proceso divino de liberación del pueblo judío del Egipto.
Esta porción contiene las primeras siete de las diez plagas las cuales anuncian la redención divina del pueblo judío de su cautiverio. Sin embargo, toda esta serie de eventos fue catalizada por el papel de Aarón como abogado, sin lo cual el enfrentamiento de Moisés con Faraón y su posterior triunfo sobre la violación a los derechos humanos cometidos por el faraón no habrían sucedido.
En mayo de 2001, Rhode Island, mi estado de origen, aprobó una legislación que prohíbe discriminación en el trabajo, en alojamientos públicos (incluso los baños públicos) y en la vivienda sobre la base de “identidad o expresión sexual,” una frase de amplia conotación que incluye a personas transgéneras, de género variante o intersex. Apesar de esta legislación, todavía hay personas que llaman a Lifelines Rhode Island, una organización de Asistencia Jurídica a los transgéneros, casi todos los días con relatos de violación o discriminación; incluso un caso de maltrato repetidas veces a un hombre trans (designado con género feminino al nacer) quien tenía una cierta incapacidad y no podía defenderse. El compartía del miedo de Moisés de desafiar a sus opresores. Yo le ayudé a relatar el caso a la comisión estadual encargada de investigar el caso de violación a los derechos humanos cuando él se encontraba “torpe de labios” como Moisés. Durante este proceso, me quedé sorpreso e indignado al descubrir que nuestra reclamación era el segundo caso presentado a la Comisión de Derechos Humanos de Rhode Island (RICHR). Yo había erróneamente asumido que tales violaciones ubicuas las cuales siempre había escuchado habían sido presentadas más de una vez a lo largo de los casi siete años.
La discriminación contra personas transgéneras o de género variante es perpetuada por dependientes que les niegan la entrada en el baño que se corresponde con la identidad sexual del individuo, causando problemas de vejiga o fobia social en los individuos transgéneros. Es también perpetuada por los médicos que se niegan a tratar a pacientes trans o intersex; por instituciones que se niegan a proveer vivienda y empleo a individuos cuyo género difere de lo designado al nacer; y por todos los que piensan que es resposabilidad ajena desafiar esta injusticia, mientras que el pacto entre Di-s y los judíos nos ordena a todos nosotros que cumplamos esta obligación.
Yo veo a muchas personas trans con el “espíritu roto”. Muchos de ellos no son activistas natos, sino que simplemente seres humanos que intentan sobrevivir. Muchos no asisten a mitines o protestos, temiendo perder su empleo, conyuges y seguridad personal. Hartos del aluvión de insultos y falta de respeto que encuentran diariamente, muchos hacen como los israelitas, tan acostumbrados a sus parcelas que no tienen energía para campañas y estrategias. Es mi responsabilidad como un activista—y nuestra, como personas—de servir como abogados ante estas quejas ignoradas, para asegurar que estas voces no sean calladas. Como herederos del legado de Aron, nosotros heredamos el deber sagrado de utilizar nuestras voces para capacitar a los necesitados y condenar la injusticia, en la comunidad judía y en todo el mundo. Parashat Vaera nos recuerda de nuestra obligación espiritual de capacitar a los demás a denunciar y enfrentarse con los individuos e instituciones que se niegan a escuchar nuestro mensaje de igualdad.
Shabbat Shalom.
Bibliografía
Y. Gavriel A. Levi Ansara es el fundador y director ejecutivo de Lifelines Rhode Island, una iniciativa de asistencia jurídica, educacional y de apoyo a individuos transgéneros, transexuales, de doble espíritu, de género indeterminado, e intersex. Gavi también es fundador y coordinador de Tiferet, un proyecto de apoyo de Keshet para judíos ortodoxos y observantes de identidad GLB/TGI. Es uno de los facilitadores del programa de Keshet en Massachusetts llamado Jewish Safe Schools program (Programa para Una Escuela Segura) y ha desarrollado diversas actividades como miembro del comité directivo de Keshet. El es redactor asistente de la Asociación Psicológica Americana. Gavi es un hombre gay de experiencia trans (designado como de género feminino al nacer), un inmigrante políglota y policultural tiene lazos con diversos continentes. Su columna mensual, TransLations, aparece en la revista Get. El es también autor colaborador de JVoices.
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