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·Cuando el Género cambia: Un caso curioso de Kree y Kteev·

por Rachel Brodie
Parasha Chayei Sarah
2 Noviembre 2007

Traducido del inglés por Moshe Ben Chacon. / Translated from English by Moshe Ben Chacon.

“En la Biblia, casi no se nota el nacimiento de las mujeres, casi no se nota cuando ellas fallecen y cuando dan la luz, es generalmente a un varón. Con esta advertencia, Dr. Yair Zakovitch, legendario profesor de Biblia de la Universidad Hebraica de Jerusalén, comenzó una serie de coloquios provocativos acerca de la mujeres en la Biblia que hasta ahora afecta la manera como yo pienso en este asunto diez años más tarde.

Técnicamente, Rebeca (Rivka en hebreo) califica: no sabemos de su existencia hasta que ella esté adulta lo suficiente para aceptar la propuesta de casamiento. No sabemos de su fallecimiento, y ella da la luz a dos varones a la vez. Sin embargo, mientras tanto, los acontecimientos que componen su narrativa la distinguen como una de las figuras bíblicas más fuertes y — para una lectora feminista y gay del siglo XXI — una de las más irresistibles.

La Rebeca que surge de una lectura más profunda de la narrativa del capítulo 24 de Génesis es una compleja combinación de características. Desde el punto de vista del criado, Rebeca es físicamente muy atractiva (verso 16), fuerte y muscular (capaz de cargar cientos de galones de agua—para todos aquellos camellos—en poco tiempo (verso 20); y socialmente, ella es capaz de tener su propria iniciativa y ser independiente (al hablar con un forastero, aceptar sus regalos y hacer una invitación). Además, la prueba del criado parece ser una forma de revelar algunas características peculiares: Rebeca prueba ser hospitalaria y sensible con la necesidad de los animales, pero su comportamiento también indica una disposición de ser servil y poner las necesidades de los otros en primer lugar, aunque se trate de un completo desconocido.

Desde el punto de vista del criado, ésta es una combinación milagrosa, una la cual sólo Dios podría haber creado (verso 27). Físicamente y socialmente, la persona la cua él encontró en el pozo parece ser la pareja perfecta para el hijo frágil de su amo. Isaac— como un animal casi sacrificado, y sufriendo por la muerte de su madre — pudo beneficiarse de la sensibilidad y servilidad de Rebeca, así como de su fuerza física y su confianza.

Seguro que Rebeca no es una mujer típica de la Biblia, en parte debido a sus características “masculinas” (fuerza física, resistencia, comportamiento social audaz e independencia). Por medio del criado, vemos que el texto bíblico parece aprobar la mezcla de características estereotípicamente masculinas y femininas. ¿Podría Rebeca presentar un género más atípico — uno que vaya más allá de las convenciones biológicas y sociales? Tal vez sí. Sin embargo, una visión mucho más radical de Rebeca y del tema de género surgen al leer el capítulo 24 de Génesis, no necesariamente en la narrativa en si misma, sino que en la página.

Cinco veces seguidas en este capítulo, el texto se refiere a Rebeca por tres letras en hebreo: nun-ayin-reysh (versos 14,16, 28, 55, 57). Na’ar se refiere a un hombre joven. En versiones imprimidas de la Biblia en hebreo aquella palabra es imprimida en letras más pequeñas y sin vocales. Al lado aparece una “corrección” — la misma palabra con las tres letras, sino que ahora con la letra hay añadida al fin. ¿El significado? Se añade una hay para crear la palabra na’ar’ah, y el resultado es “una mujer joven”.

Una observación: Desde el siglo XVII hasta el siglo X C.E. un grupo de hombres conocidos como Masoretes iniciaron un proceso de patronización de los textos bíblicos (de las distintas versiones y tradiciones orales que ellos conocían). Ellos añadieron letras (basicamente vocales) y notas para vocalización de los textos que no presentaban vocales ni puntuación. En algunos casos ellos escribieron notas expresando molestia con una determinada tradición del escriba o para indicar la existencia de otra tradición. Un tipo de nota es llamado de “kree u’ketiv” (literalmente, “leído y escrito”) — es una nota que significa que “el texto dice A pero al leérselo en voz alta, se dice B.”

Este caso particular de kree u’ketiv trata de sustituir la palabra escrita en el texto original na’ar (hombre joven) por la palabra na’ar’ah (mujer joven). La mayoría de las personas que han escuchado o leído esta historia (desde tiempos remotos hasta ahora) nunca tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre este tema (algunas versiones no presentan el texto original). Además, hay también explicaciones muy racionales para lo ocurrido, tales como: no es tanto un caso de kree u’ketiv como de una simple convención escrita; y no fue necesario añadir la hay, puesto que el contexto dejó claro que se refería a una mujer.

¿Estarían los Masoretes corrigiendo un error del escriba? Si este es el caso, ¿por qué el error aparecería cinco veces seguidas, todos referiéndose a Rebeca? ¿Por qué ellos estarían tan preocupados, mientras el texto mismo no demuestra tal preocupación, por que los futuros lectores sepan claramente cual es el papel de Rebeca dentro de una sociedad que presenta un sistema de género tan bien definido? Antes de intentar comprender la tradición de los Masoretes, debemos entender lo que significaba la palabra na’ar’ah. El término es utilizado para describir a una muchacha en el periodo de pubescencia, durante el cual ella aún vive bajo los cuidados de su padre, pero que ya puede casarse. En esta fase de transición, ella todavía está especialmente vulnerable frente a atención sexual indeseada y por ello debe quedarse cerca de casa.

Siendo así, la situación de Rebeca sería una invitación a una tragedia: ella es muy atractiva, lejos de su casa, acepta regalos de desconocidos y su hermano permanece en casa pues su padre no está. Dina, otra figura bíblica que tiene el mismo caso de kree u’ketiv,(Génesis 34: 3,12), en circunstancias semejantes, es secuestrada y violada. Pero lo mismo no le pasa a Rebeca, su comportamiento anti-na’ar’ah, al contrario, es recompensado. Como resultado de su modo ser libre, arriesgándose y transgrediendo normas sociales, y desafiando un sistema rígido de identificación sexual, ella logra el derecho de decidir cuando salir de la casa de su padre en su viaje rumbo al encuentro con Isaac (versos 57-59) y su futuro es bendito (verso 60).

¿No sería por ello que ella es clasificada como na’ar, un hombre joven? Si fuera el caso de señalar su comportmiento no estereotípicamente feminino, no necesitaríamos este juego de palabras. ¿Qué más podemos aprender con esta corrección?

Quizás nuestro caso de kree u’ketiv refleje una ambigüedad inherente a la palabra na’ar/ah, la cual representa una verdad profunda de la identidad sexual. ¿Es posible que un nun-ayin-reish (na’ar o na’ar’ah) no sea nada más que un “joven” – aún en la pubescencia, cuyo género resiste categorización y cuya identidad aún debe ser forzada a encajarse en un sistema social binario rígido? Si este es el caso, al conservar la tradición de los Masoretes, ¿no hemos perdido un entendimiento de identidad sexual tan significante posiblemente conservada en la Biblia?

También hay una longa tradición de obtener significado adicional de los casos de “kree u’ketiv.” Los Malbim (siglo XIX, escolásticos rusos de la Biblia) entendieron que el kree era la interpretación (drash) y el ketiv era el significado literal (pshat). Utilizando el ejemplo de “na’ar/ah”, esto podría indicar que la fisiología del individuo (pshat/significado literal) representa un aspecto del continuum de la identidad sexual, pero la experiencia vivida de la persona (drash/interpretación) representa otro aspecto. Tal afirmación (radical sólo cuando se refiere a géneros) de que la manera como las personas se presentan y la manera como ellas son verdaderamente pueden no ser la misma es un imperativo presente en el entendimiento del Rabino Soleveitchik’s (talmudista ortodoxo americano del siglo XX) sobre los kree u’ketiv. El relaciona el kree con el exterior del individuo, mientras que el ketiv está más vinculado al interior, su vida emocional.

Si combinamos ambos puntos de vista, podemos especular que Rebeca haya sido fisiologicamente y emocionalmente na’ar, mientras se mostraba al mundo como na’ar’ah. De hecho, ésta debe ser la manera como el criado la ve y es exactamente eso que él busca como pareja ideal de Isaac: una manifestación humana del regalo divino de la amplitud del género con la cual todos nacemos.

Bibliografía

Rachel Brodie es una educadora judía especializada en educación para adultos y familia. Ella es cofundadora y directora ejecutiva de Jewish Milestones: una ONG que sirve como recurso educacional para los que buscan realizar cerimonias del ciclo de vida judío (como nacimiento, maduración, compañerismo y muerte), las cuales son auténticas y significantes (“www.JewishMilestones.org”:http://jewishmilestones.org). Ella vive con su familia en Berkeley, California.

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