Top_logo
·Tras el Diluvio: Yo·

por Michael Sarid
Parasha Noach
12 Octubre 2007

Traducido del inglés por Moshe Ben Chacon. / Translated from English by Moshe Ben Chacon.

Tras el Diluvio: Yo

Imagínate que estás solo en el mundo. Una calamidad monumental ha destruido la vida tal como la conocemos. ¿Tus amigos y tu comunidad? Se fuero. ¿Tu casa y tus pertenencias? Se fueron. ¿Tus referencias e identidad? Se fueron, o, por lo menos, se transformaron para siempre.

¿Cómo sigues viviendo? ¿Cómo reconstuyes tu vida? ¿No hay nadie para ayudarte o conducirte? ¿Nadie para darte conforto cuando tus pesadillas de devastación se vuelvan insoportables? ¿Por qué sobreviviste cuando tantos otros perecieron? Tu sentimiento de pérdida es tan grande que te sientes paralizado. Puedes aún mismo sentirte responsable por la destrucción.

Mientras la Torah nos da poca evidencia de la vida emocional de los personajes, yo imagino que Noah debe haber experimentado estos sentimientos tras el Gran Diluvio, que acabó con el mundo que él conocía. Podemos conseguir imaginar lo que Noah sintió, pues pérdidas devastantes son una realidad continua en nuestro mundo. Inmediatamente yo pienso en mi padre, uno de los pocos miembros de su familia a sobrevivir los campos de concentración nazistas; como muchos sobrevivientes del Holocausto, él aun tiene cicatrices de su pérdida 61 años más tarde. Yo pienso en mí mismo y en mi comunidad LGBT durante los primeros años de la crisis de SIDA, una época en la que sufrimiento, muerte y pérdida parecían aboslutos e implacables. Y yo pienso en mis amigos que vivieron con SIDA y otras enfermidades fatales, y la succeción de pérdidas: rutina diaria, funcciones fisiológicas, esperanzas en el futuro.

¿Cómo las enormes pérdidas personales de Noé afectaron su vida tras el diluvio? La Torah nos cuenta una historia corta, pero muy rara (Gen. 9:20-26) que dasafían a comentadores hace siglos, pero que siento que sólo puede ser comprendida desde la perspectiva de alguien que ha perdido todo. Después que las aguas se alejaron, Dios creó un arco iris como una promesa simbólica para la humanidad y toda la creación y nunca lo volvería a destruir. Noé contempla esta bella visión de esperanza, pero queda una pregunta: ¿logró él inspirarse y consolarse con esta visión? Aparetemente no. Por el contrario, luego enseguida él cultiva el primera viñedo del mundo, bebe el primer vino del mundo, y, tras emborracharse completamente, él se hizo el primer abusador del alcohol del mundo.

Fue sólo en la época rabínica que el vino se convertió en símbolo de alegría. La visión bíblica del vino es muy controvertida. No se ve la embriaguez con buenos ojos. Para ello hay muchos ejemplos. Cuando el sobrino de Abraham, Lot se emborracha, la relación incestuosa con sus hijas resultaron en la creación de dos naciones enemigas de Israel. (Gen. 19:33-38) Eli, el sacerdote confunde la sincera oración silenciosa de Hannah’s con embriaguez pública, y la juezga severamente antes de darse cuenta de su error. (1 Sam. 1:13- 15) El Rey David hace con que Uriah, el marido de Bathsheba, se emborrache como parte de una trama para encubrir su proprio crime adúltero. (2 Sam. 11:13)

Entonces, ¿cómo puede Noé, cuya virtud es la razón por la que su familia y él fueron eligidos para sobrevivir el diluvio, entregarse a esta actividad vergonzosa según la Biblia? Comentadores tradicionales señalan que Noé nunca fue considerado una persona recta en el sentido absoluto, sino que él era el “más justo entre las personas de su generación” (Gen. 6:9), una generación cuya corrupción ocasionó la destrucción.

Yo tengo una opinión distinta: Noé se automedicó. Tal vez Dios, al crear el arco iris, intentó solucionar la angustia personal de Noé – basicamente, intentaba animarlo. El problema con ello es que, como todos sabemos, esta táctica generalmente sale por la culata, especialmente cuando se trata de un dolor abrumador. Desafortunadamente, el arco iris de Dios sólo sirvió para intensificar el dolor que sentía Noé. De la misma forma que mi padre evita cerimonias del Yom Ha-Shoah, una promesa de “nunca más” también trae un recuerdo de que un día ello ocurrió.

El alcohol puede entumercer el dolor. Paradójicamente, puede dejarnos sin defensas, para dejarnos desnudos y vulnerables a más dolor. Como manifestación física del estado emocional de Noé, él se sacó la ropa y se cayó en el suelo. Y es en este momento que imagino la tienda de Noé como escenario de desesperación y caos. Una tienda aborrotada de insectos, jarras de vino rotas, comida podrida y porquería humana por todos lados. Un hombre viejo apestaba a alcohol y vómito, sin bañarse o afeitarse, yace desnudo en el suelo sucio. Noé es la personificación de la degradación humana.

Entra en la tienda el hijo de Noé, Ham, que ve el estado degradante de su padre. El instincto de Ham es huir del lugar con asco. El informa a Shem y a Japheth, que lo cubren apartando la vista. Después cuando Noé se desembriaga, y descubre lo ocurrido, él furiosamente le maldice a Ham: “¡Serás lo más bajo de los esclavos para tus hermanos!”

¿Cuál fue exactamente el pecado de Ham? ¿Fue lo de mirar la desnudez de su padre? ¿Fue lo de no cubrirlo? ¿Fue lo de contar lo que vio a sus hermanos? ¿Qué fue tan malo que le acarretó una maldición tan cruel?

De nuevo, yo creo que la respuesta está en la angustia de Noé. Cuando sufrimos mucho, puede parecer absurdo que otras personas no compartan nuestro sufrimiento, y siguen viviendo normalmente como si nada hubiera sucedido. Un pequeño grupo de judíos americanos le pidieron al Presidente Roosevelt que bombardeara los campos de exterminio cuando nuestro ejército pudo. Y pareció absurdo que el gobierno de los EE.UU sabía de todo lo que pasaba allá y no hizo nada, como ahora demuestran las evidencias. Como uno de muchos activistas de la ACT-UP en los 80, la furia que me motivaba era ver la falta de atención y empatía de la comunidad hetero dominante. ¿Cómo podrían ellos ignorar lo que para mí era el colapso del mundo donde vivía?

Si Ham hubiera sido un verdadero mensch, él habría entendido que su padre pasaba por mucho dolor. El hecho mismo de haber entrado en la tienda de su padre fue algo insensible. Pero aún más cruel es su falta de iniciativa de ayudarle a su padre en un memento de completa degradación. Ham podría haberle confortado a su padre, o por lo menos haberle limpiado y cubierto con una manta. El podría haberle ayudado a Noé a recobrar su digidad de muchas formas. Pero Ham no hizo absolutamente nada. El simplemente pasó por la tienda y dejó a su padre exactamente en la misma condición en la que lo encontró. ¡Por supuesto que Noé se indignó! Su maldición es cruel, pero dentro de la perspectiva bíblica, ella restaura el equilibrio moral. Al fallar en tratar a su padre con dignidad, el futuro de la prole de Ham será definido por esclavitud, el colmo de la degradación humana.

Si podemos aprender algo con la vida de Noé después del diluvio, es reconocer una pérdida tal como ella es, aunque no se la expresen en palabras. Desesperación no puede ser calmada con una promesa. Y presenciar sufrimiento humano sin hacer nada es un absurdo intolerable tanto en el mundo bíblico como en el nuestro.

Ken y’hi ratzon.

Bibliografía

Michael Sarid está en vacaciones de su Master en el Seminario Teológico Judaico para servir como Director de Desarrollo en el Centro Comunitario Judaico de San Francisco. Antes de ser um “judío profesional”, Michael trabajó como abogado público represetando a muchas personas necesitadas, como, por ejemplo, portadores del VIH-SIDA, en Nueva York. Michael vive con su pareja también convenientemente llamado Michael en Oakland, California y es miembro de la congregación Sha’ar Zahav. El también es miembro del consejo consultivo del Jewish Mosaic.